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Cuando las desapariciones no punzan de la misma forma

Julio López desapareció el 18 de septiembre de 2006, durante la presidencia de Néstor Kirchner; Santiago Maldonado desapareció el 1 de agosto de 2017, durante la presidencia de Mauricio Macri, sin embargo las reacciones y las pulsiones son diferentes. De López no se acuerda nadie, cuando fue quien acusó a uno de los principales jerarcas de la última dictadura; mientras la búsqueda de Maldonado se ha convertido en una movida de alcance nacional.

Si bien en la época en que Julio López atestiguó contra Miguel Etchecolatz y como consecuencia de ello, el  represor fue condenado a prisión perpetua, no existían las redes sociales, pero si una conciencia republicana; a este desaparecido en democracia lo olvidaron rápidamente.

Para el caso del artesano desaparecido, la pregunta en redes sociales es: “¿Dónde está Santiago Maldonado?”. Se repite una y miles de veces. Con placas de colores, con fotos, en Facebook, en Twitter, la frase se multiplica entre los argentinos que reclaman novedades sobre el paradero del joven de 28 años que fue visto por última vez el 1 de agosto en un operativo de Gendarmería ante una protesta en un asentamiento mapuche de la Patagonia.

Obvio que ya hay acusaciones cruzadas entre los grupos antagonistas de twitteros, mientras unos recitan alguna actividad domestica como sujeto de la oración, y como predicado ubican la frase “donde esta Maldonado”; otros acusan a estos de utilizar políticamente la desaparición del artesano.

Según estimaron, el hashtag #Santiago Maldonado tuvo más de 460 mil tuits en aproximadamente cien mil cuentas.

Afortunadamente de esa significancia en “la grieta” se logra visibilizar el desesperado pedido de familiares y amigos de Maldonado, llevando a una toma de conciencia en un caso que ha tomado estado público desde que sucedió.

Por su parte la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich , aseguró tener “la fuerte convicción” de que la Gendarmería no es la responsable de la desaparición de Maldonado y aseguró que su gestión trabaja para que el joven artesano “no se convierta en un nuevo Julio López“, desaparecido en 2006. Por cierto año en que Néstor Kirchner era presidente, sin embargo por aquellos tiempos nadie hubiera osado ni siquiera sugerir que el gobierno “nacional y popular” debía responder por la desaparición del albañil que acusó al energúmeno de Etchecolatz, quien torturó e hizo desaparecer a docenas de argentinos cuando comandaba los temibles grupos de tareas que salían a secuestrar personas noche a noche, durante los aciagos años de plomo.

Cabe recordar que Néstor Kirchner fue jefe del ejecutivo nacional entre el 25 de mayo de 2003 al 10 de diciembre de 2007, y nadie le pidió información ni a él, ni a ningún miembro de su gabinete, por la desaparición forzada de este hombre que se atrevió a prestar testimonio contra los peores asesinos de la historia argentina y luego desapareció de la faz de la Tierra.

Julio López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 hasta el 25 de junio de 1979. Allí fue torturado sistemáticamente. Mientras tanto Miguel Etchecolatz era director de Investigaciones de la provincia de Buenos Aires, encargado de uno de los centros de clandestinos detención y mano derecha del ex General Ramón Camps.

“Maldonado, primer desaparecido del gobierno de Macri”

Jamás durante el gobierno de Néstor y menos aun del de Cristina se nombró una comisión que investigara la desaparición de Julio Lopez, ni se hizo absolutamente nada. Los mismos que apoyaron y siguieron fervorosamente al modelo “nacional y popular”, ahora acusan al gobierno de Macri de hacer “desaparecer” a Maldonado.

Se hizo toda una retorica de la propaganda durante “la década ganada” acerca de los padecimientos sufridos bajo las botas de los represores que asolaron a la Argentina entre 1976-1983, pero de Julio López se olvidaron en una semana.

La memoria selectiva no es memoria, y si estos, que hoy usan la desaparición de este pobre muchacho a manos de los Gendarmes o de quien sea el responsable de su destino, para demonizar a Macri y de paso intentar “reposicionar” la vapuleada imagen de Cristina, quien apenas le ganó en elecciones testimoniales al funcionario más castigado de “Cambiemos”, tendrían que darse cuenta de que ese no es el camino y que lo único que siguen haciendo es sembrar el odio y prostituir todo lo que tocan.

Las desapariciones de estos dos hombres debería ser algo que no se permita nunca mas bajo ningún punto de vista y no una comidilla de redes sociales, donde intervienen de toda clase de tilingos famosos e infames anónimos.