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Marihuana “coolinaria”

La flamante ley uruguaya traza nuevos hábitos de consumo; el autocultivo requiere habilidad y espacio, los clubes ofrecen variedades para degustar y las farmacias apuntan al acceso popular

MONTEVIDEO. Cuando Domingo López Abella invita a su barra de amigos a la casa, los recibe con buenos vinos, rico queso, bondiola cortada bien finita y, desde el miércoles pasado, también con flores de marihuana compradas en la farmacia de su barrio.

A los 70 años, este ingeniero agrónomo retirado, de gomina y amante del buen whisky, se registró como “adquirente” en una de las oficinas del Correo uruguayo y, a partir de esta semana, puede comprar 10 gramos semanales de marihuana legal cultivada, empaquetada y distribuida por el Estado.

A 43 meses de aprobada la ley de regulación y control del cannabis, Uruguay puso en funcionamiento la última de las tres modalidades permitidas para acceder a la marihuana legal. La compra en 16 farmacias habilitadas se suma a dos mecanismos en vigor desde hace dos años: el cultivo doméstico, también llamado autocultivo, y los clubes de membresía, que tienen entre 15 y 45 socios.

“A la farmacia voy sólo con mi pulgar. Eso es lo que más me divirtió”, cuenta Domingo a LA NACION. Artesano de mates en sus tiempos libres, no fuma “porro” porque nunca le cayó bien, pero quiere agasajar a sus amigos en esos encuentros reservados a hombres. Como los más de 5500 adherentes -datos del Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircaa)-, para inscribirse previamente presentó cédula y constancia de domicilio, requisito que excluye a los turistas como potenciales compradores.

Mientras que el autocultivo es para aficionados con tiempo, espacio, habilidad y ganas de dedicarse a sus plantas, los clubes se posicionaron para aquellos que buscan un producto gourmet, y que pagan el precio, o para quienes quieren comprometerse con una estructura cooperativa.

Las farmacias, en cambio, se perfilan a ser el acceso popular sin distinción de edades: atrae tanto a consumidores cansados de fumar el “paraguayo prensado” -la marihuana compactada y traída de Paraguay que monopoliza las esquinas del mercado negro- como a usuarios esporádicos y hasta a gente mayor que busca calmar dolores o probar por primera vez. Esta nueva ventanilla es, además, la vía a través de las cual se debería lograr con mayor impacto el objetivo primero de esta ley: combatir el narcotráfico.

“Ya estaba implementado el acceso gourmet, con clubes que te ofrecen degustación y consumo refinado, como los clubes de vinos. Y en tu casa podés plantar pero hay que saber y poder. Faltaba el supermercado donde vas a comprar vino de mesa, que es lo que consume la mayoría. Y si ofrecés un producto de calidad razonable y de precio barato o igual al del mercado negro, la gente preferirá consumir por esa vía y evitar transas”, razona Ramón, 55 años, biólogo, docente y consumidor habitual.

Los cogollos envasados en estado natural sin moler ni prensar que se consiguen en las farmacias se parecen poco a un vino de dudosa calidad. Ni hablar del aroma, y eso que son de los más baratos del mercado: 1,30 dólar por gramo.

“La del Estado te asegura un estudio previo y bajo costo. Dicen que no pega mucho, pero yo soy fumador habitual, no me interesa quedar destruido como con las flores de un club canábico”, confía Fernando, 43 años, diseñador y consumidor habitual. Espera que con la venta en farmacias se reajuste el precio de los clubes.

El autocultivo y los clubes canábicos con tecnología de punta convirtieron a muchos uruguayos en expertos de esta plantita. Crean sus propias fórmulas, con más o menos THC (principal componente asociado al efecto psicotrópico) y nacen todo tipo de novedades. En los encuentros entre amigos es frecuente escuchar hablar en jerga científica: predominancia índica o sativa, Cannabidiol, Tetrahidrocannabinol, perfil cannabinoide, efectos psicoactivos… En estas cumbres, una especie de Breaking Bad de la marihuana, no hay lugar para el amateur que no sabe siquiera lo que es el cáñamo.

Para estos connaisseurs, el 2% de THC presente en las dos variedades por ahora vendidas en las farmacias (Alfa 1 y Beta 1) es un nivel bajo que podría llevar al fracaso, y este argumento reaparece en cada debate. Esa cantidad es, sin embargo, de gran atractivo para los adultos mayores, que buscan suavidad o se divierten probando con vaporizadores artesanales. Las nuevas variedades que llegarán en breve a las farmacias incluyen hasta 4% de THC, según los nuevos packagings que pudo constatar LA NACION, por lo que la polémica queda obsoleta.

El consumo de cannabis no está penado en Uruguay desde los años 70, lo que empujó a muchos a tener su planta personal y generó cierta tolerancia entre los uruguayos. Aquí se suele decir que Montevideo tiene tres olores: lana meada, asado, marihuana. “Pasó de ser algo bajo el barniz del tabú a abrirse. Es algo social: compartimos una cena, charlas, vino y porro. Cuando viajás a Brasil te recuerda cómo era Uruguay hace muchos años atrás”, analiza Luis, museólogo y arqueólogo de 38 años que fuma los fines de semana. No se inscribió porque considera que el consumo forma parte de la intimidad y porque, como muchos, tiene dudas sobre qué harán con esos datos. “No te inscribís en un registro para comprar cigarrillos o alcohol. ¿Por qué entonces para fumarte un porro?” Tenía su planta, y ahora fuma de las de amigos.

Según la última encuesta oficial (2014) de la Junta Nacional de Drogas, de los 160.000 uruguayos que consumieron cannabis en el último año, un tercio es usuario habitual (varias veces en las últimas semanas). “Ese tercio consume más de 90% de la masa canábica del mercado y creemos que esas 50.000 se inscribirán”, analiza el sociólogo Martín Collazo, miembro de Monitor Cannabis, equipo de investigación interdisciplinario de la Facultad de Ciencias Sociales.

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Sobre los 6900 autocultivadores inscriptos, estima que otros 7000 se abastecen de esos cultivos, es decir una cobertura de 14.000. “A eso se agregan otros 7000 cultivadores no registrados y usuarios que se abastecen de eso. Cometen falta administrativa, pero ya no delito penal, a no ser que trafiquen”, agrega. Para Collazo, con las farmacias quedó cerrada la primera etapa de la ley, con tres modalidades funcionando. “Después vendrán otros desafíos, como el de la marihuana medicinal. Ahora hay que mirar que las farmacias estén bien distribuidas en todo el país. El cultivo doméstico y los clubes tienen mayor resultado en la zona costera de Montevideo y menos en la periferia. Lo que pase en las farmacias es aún más importante. La ley busca también reducir la violencia social relacionada al narcotráfico”.

La cantidad de clubes creció en los últimos meses: hoy son 63 y se diferencian según la estrategia de producción y el modelo de gestión. Los indoor usan tecnología de avanzada, lo que repercute en el precio y en la calidad: la matrícula puede alcanzar los 300 dólares, las cuotas mensuales pueden ser de 150 y el gramo se vende a 3 o 4. Otros clubes descansan sobre el trabajo de los socios y eso abarata costos. Es el caso del club Cluc (Cultivando Libertad Uruguay Crece), que busca tener la cuota más baja con el mejor esquema. Son todos amigos o conocidos. La cuota varía entre 60 y 85 dólares. La menos costosa exige que el socio trabaje en al menos 8 de las 12 jornadas oficiales de trabajo de campo.

“Me interesa este modelo cooperativo. Como autocultivador tendría que hacerme cargo de todo. El club es un respaldo”, cuenta Javier Estrada, 31 años, productor audiovisual y socio del Cluc.

Mientras Javier sueña con cambiar el mundo, Domingo prepara la picada para recibir a sus amigos. Tienen previsto catar las dos variedades vendidas por el Estado. La noche se avecina larga y entre risas.

El mapa cannábico

Algunos datos del reciente fenómeno en Uruguay

5526

Adquirentes (gente que se inscribe para luego poder comprar en farmacias)

6949

Autocultivadores (o cultivo doméstico, el que se inscribe para cultivar en su casa)

63

Clubes de Membresía (los clubes tienen entre 15 y 45 miembros máximo)

10

Gramos/persona es el máximo de venta por semana

Fuente: Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCAA)
La Nación