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#CasoThiago / La víctima tenía 276 lesiones

Dio comienzo el debate oral y público por la muerte del pequeño Thiago. Están acusados Víctor Marcelo Senise y Patricia Alejandra Sánchez, imputados por el delito de homicidio simple en perjuicio del niñito; y homicidio simple en grado de tentativa en perjuicio de su hermanita. En tanto las psicólogas Recchiuto y Rosas, junto a la trabajadora social Vargas, están imputados por el delito de incumplimiento de deberes de funcionario público y falsedad ideológica en concurso real. Además, Sergio Alejandro Gonza quien declaró hoy está acusado de falsedad ideológica. ¿Y Marianela Cansinos?

SALTA. 18-07. La terrorífica y trágica historia del niñito Thiago Quipildor y su hermanita está siendo materia de análisis durante el juicio que se les sigue a Víctor Marcelo Senise y Patricia Alejandra Sánchez, las bestias que habrían golpeado y enfermado hasta la muerte al pequeño.

El tribunal está integrado por los jueces Pablo Farah, María Gabriela González y Carolina Sanguedolce. Por el Ministerio Público Fiscal intervienen los fiscales Ramiro Ramos Osorio y Pablo Paz. La defensa de Senise y Sánchez está a cargo de Orfeo Maggio. En representación de Lorena Recchiuto actúa Juan Pablo Recchiuto Valdecantos. Marina Vargas y Mónica Rosas cuentan con la defensa técnica de Sandra Ortiz. Finalmente, la defensa de Sergio Gonza está a cargo de Domingo Vargas y Sebastián Flores Girald. También interviene en la audiencia la Asesora de Incapaces 7, Carina Quinteros.

No se esperaba ninguna declaración hasta la segunda jornada pero uno de los acusados, el médico Sergio Gonza pidió declarar. El resto se negó a hacerlo.

“Yo no veo ninguna lesión”

Fiscalía –Usted dijo que eventualmente atendía a niños pese a no ser pediatra, como para salir del paso ¿Por qué cuando él vuelve, supuestamente con el agravamiento del cuadro, el 20-5, no le indica que directamente vaya a un pediatra?

Gonza –Si le indicé, pero tampoco lo puedo dejar al chico sin darle ninguna medicación.

Fiscalía –Pero usted le da medicación y reposo.

Gonza –Exactamente. Y ahí le pido nuevamente la placa.

Esto en relación a la panorámica de tórax, por que el informe da cuenta de que no se había pedido ningún estudio, a lo que el médico aduce que efectivamente si pidió ese estudio. Posteriormente dijo que la placa de esa radiografía no le llegó al consultorio. Luego el imputado agrega que había recomendó “un tratamiento con antibiótico de amplio espectro”. Finalmente dice que ya no vuelve a ver más al chico.

A preguntas de la Fiscalía acerca de que si notó lesiones en el rostro o el cuerpo del niño, responde que de haberlo notado hubiera hecho la denuncia pertinente. “Yo no veo ninguna lesión”, respondió.

Con respecto a la hermanita de Thiago, los fiscales interrogaron al médico imputado y este respondió que solo le llamó la atención “su labio leporino”.

Otra de las preguntas del Ministerio Publico Fiscal fue en cuanto a la vestimenta de la menor. Gonza responde que “la niña iba bien abrigada, con guantes, con gorras. No tenían lesiones, no iban con el ojo morado… que se yo, con la boca partida, con lesiones que uno se puede dar cuenta de lejos”, describe.

Por su parte insiste en que solo le llamó la atención el labio leporino y que en un posterior estudio tampoco detectó nada en cuanto a golpes o lesiones.

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¿Por qué no lo derivó con un pediatra?

En el terreno de la práctica medica, la Fiscalía insistió en el hecho de que el doctor Gonza no es pediatra y que aun así emitió tres certificados por cada niño, además de haberlos atendido seis meses después de reconocer que no era pediatra.

“A mí no me pueden acusar de abandono de paciente”, trastabilló el imputado por lo que la Fiscalía re preguntó si le parecía correcto lo que había hecho, es decir seguir él al frente de las atenciones y no derivarlo, a lo que el imputado respondió: “para mí fue correcto”, refiriéndose a su actuación.

En cuanto a cómo se debería atender a un menor, pregunta que formuló la Fiscalía, el médico respondió que “estuvo excelente lo que hice”.

Con respecto al estado de desnutrición que presentaba el niño, la Fiscalía preguntó si había notado ese cuadro.

Fiscalía –¿Cómo detecta que el menor padecía desnutrición?

Gonza –La primera vez que lleno la ficha le digo al señor Senise que el chiquito estaba delgadito, él me dice: hace poquito que se lo habían entregado pero que si tenía que hacerle los controles nutricionales y pediátricos, y tenía obligación de hacerlos porque sino, no se renovaba.

No era un chiquito que era gordo y al poco tiempo que ya lo tiene él se hizo desnutrido. Aparte yo la única vez que lo peso y lo mido es la primera vez que le lleno la ficha. Después en los posteriores controles donde fue el chico, yo no lo peso ni lo mido por que no es mi obligación pesarlo ni medirlo. Eso lo puede hacer en forma mensual un pediatra. Los rangos de talla y peso son cosas que yo ya no manejo.

Fiscalía –¿Usted nunca se imaginó doctor Gonza, usted dice que no pudo advertir ningún indicio de maltrato…?

Gonza –No a un menor, siendo padre judicializado.

Fiscalía –¿Nunca creyó que con estos certificados que usted expedía, posibilitaba que los niños no vayan a la escuela, que no lo vean?

Le digo esto doctor Gonza, en base a que usted pudo escuchar hace un momento la acusación hablando de 276 lesiones frente al menor Thiago y 119 de la menor, que por supuesto no se producen en 15 días.

Gonza –Si. Yo no veo ninguna lesión visible, ni tampoco de la última vez que lo veo al chico, pasa mucho tiempo. Paso mucho tiempo, ahí puede haber aumentado el doble o el triple. A mí en ningún momento se me pasó por la cabeza que el chiquito tenia maltrato. Aparte este es un consultorio privado, donde yo puedo atender al paciente de una forma como yo creo que voy a manejar una enfermedad y si le gusta al paciente bien y si no le gusta, mal.

Una historia de terror

Thiago y sus tres hermanitos vivían en el hogar sustituto de los acusados Senise y Sánchez y tras los hechos que originaron la causa en Julio de 2015, quedaron detenidos, acusados de la muerte del menor y de la tentativa de homicidio de su hermanita, también menor de edad.

La corta vida de Thiago se apagó cuando solo tenía cuatro años. Su deceso se produce como consecuencia de golpes y desnutrición, en lo que representa un caso que desnuda no solo la bestialidad de quienes debían cuidar y criar a estos niñitos, sino también del abandono total del Estado salteño.

Una sórdida y trágica historia que podría haberse evitado si los sistemas de control funcionaran como corresponde y no como en la ciudad de Salta, donde todo el perverso sistema está patas arriba y las victimas no tienen como defenderse ante semejante desatino de irresponsables puestos a dedo en ministerios que requieren de sensibilidad y funcionarios idóneos. Una de ellas, Marianela Cansinos, quien debería estar sentada en el banquillo de los acusados y obviamente no lo está.