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#Nisman / Cae la ridícula teoría del suicidio

Nuevas pericias oficiales dan cuenta de la inexorable verdad, que a Nisman los asesinaron. Expertos de Gendarmería entregarían los resultados al juez en 30 días. Harán una reconstrucción total de los hechos. Lagomarsino aparece muy comprometido en el curso de la nueva investigación.

28-05. Como si de una bola de tarados se tratare, la ominosa propaganda “K” le quiso hacer creer al pueblo argentino que el fiscal Alberto Nisman había tomado la determinación de quitarse la vida. La crónica de Página 12 fue vergonzosa, la cual intentaba armar un relato del suicidio. Mientras Cristina Kirchner y su impresentable gabinete se comportaron como culpables todo el tiempo. Esta es la historia de un asesinato espantoso que enlutó a toda una nación.

En lo que trasciende de las pericias, en forma extraoficial, es que Nisman “no pudo haber estado solo” en el departamento cuando se produjo su muerte. Que el lugar del supuesto crimen “fue el baño”. Y que la posición del cuerpo y el lugar donde se encontró el arma indican que había alguien más, lo que demuele la poco verosímil hipótesis del suicidio.

Así de simple se cayó la delirante idea de la propaganda kirchnerista. Lo más vergonzoso es que la mitad del país apoyó y defendió esta desquiciada sátira de la realidad. Fanáticos de a pie enloquecían gritando en bares que el fiscal “había comprado carne podrida”.

En las últimas horas se supo que además faltan detalles sobre cuál fue el momento exacto en que el fiscal recibió el disparo en su cabeza y murió. Todas esas imprecisiones formaron parte de la espesa niebla con la que el gobierno de Cristina intentó distraer y diluir la verdad sobre el caso. Un escándalo de proporciones bíblicas.

Que descubrió Nisman

El fiscal trabajaba sobre la hipótesis de que la ex mandataria  y sus fieles esbirros habían acordado un pacto de impunidad con los iraníes. Miles y miles de horas de escuchas daban cuenta de que el gobierno argentino había acordado en desactivar las alertas rojas sobre los ocho iraníes que pusieron la bomba en la AMIA.

La contraofensiva propagandística

Por aquellos aciagos días de 2015, más precisamente el 18 de enero, el diario Página 12 publicaba una nota desde donde dirigían todo el ataque del gobierno nacional contra la persona del fiscal.

Convocado por la oposición, el fiscal del caso AMIA dará mañana, a partir de las 15, los fundamentos por los cuales pidió la indagatoria a la Presidenta y otros dirigentes políticos, por el Memorándum de Entendimiento con Irán. El oficialismo pidió que la cita en la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados sea pública aunque recordó que el encuentro “carece de carácter institucional”, dado que el Congreso está en receso y no se podrá emitir dictamen de lo que allí se discuta.

Nisman nunca llegó al Congreso. Murió ese dia. No conformes con semejante operación de prensa que, por su titulo, ardía de suspicacias, al día siguiente el operativo mediático continuó con la emblemática tapa que rezaba el titulo “¿Qué fue lo que lo llevó a quitarse la vida”.

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Quien se benefició con el asesinato

Ya pasaron dos años y medio desde que Alberto Nisman apareció con un balazo en la cabeza, en las Torres Le Parc, donde le descerrajaron un disparo en el baño de su departamento. La desastrosa etapa de instrucción y la manía por hacer parecer que aquello había sido un suicidio fue de seguro LA MENTIRA MAS GRANDE QUE SE TRAGÓ EL PUEBLO ARGENTINO.

El criminalista francés Edmond Locard dijo: “El tiempo que pasa es la verdad que huye”. Es exactamente lo que aquí sucedió. El gobierno de Cristina Kirchner actuó con culpa suspicazmente durante todo el tiempo que transcurrió desde que el fiscal apareció muerto. Nisman iba a denunciar a Cristina en el Congreso de la Nación, pero jamás llegó a hablar.

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Como lo mataron

Lo golpearon en una de sus piernas para reducirlo, lo llevaron al baño y lo arrodillaron. Una vez allí le pusieron el cañón de la Bersa Thunder 22 LR en la sien. De rodillas frente a la tina y de costado a la bacha. Cuando el sicario martilló el arma, Nisman instintivamente manoteó la Bersa y el disparó ingresó por arriba del pabellón auditivo, alojándose dentro del cráneo sin orificio de salida.

Así se explica la trayectoria del disparo, de abajo hacia arriba en un ángulo de 30 grados. Esto es lo que a los autores del macabro hecho les arruinó la teoría del suicidio. Sin ser esta la prueba taxativa de que no se quitó la vida por voluntad propia. La prueba contundente son los registros en Windows de su computadora, registros que dan cuenta de que otra persona utilizó la PC del fiscal cuando este ya había muerto.

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La prueba clave

Según consignó La Nación, los peritos habían encontrado un dato, según el cual, a las 20:07, del domingo 18 de enero –cuando el fiscal estaba muerto, tendido en el baño, pero todavía no lo habían encontrado–, alguien había entrado en la computadora, que estaba en su departamento, y había introducido tres pendrives.

Los peritos precisaron ahora que además de esos tres pendrives hay otros “dispositivos registrados con conexión simultánea en ese horario”.

Según informaron esos expertos en el expediente, lo que dice ese registro no pudo haber sido cierto porque la cantidad de puertos USB (de entrada) que tiene la máquina no alcanza para tal cosa.

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El buen amigo que le prestó un arma para suicidarse

Lo que parece seguro es que, de acuerdo a estas consideraciones, podría complicarse todavía más la situación de Diego Lagomarsino, quien era tenido por experto informático, colaboraba con la Unidad Especial AMIA que investiga el atentado de 1994 y frecuentaba a Nisman.

Lagomarsino se declaró dueño del arma de donde salió el disparo que mató al fiscal. Dijo que se la había prestado el día anterior a la muerte porque Nisman temía por su seguridad. Fue, desde el comienzo, el principal sospechoso. Pero su posición comenzó a agravarse cuando la investigación quedó a cargo de la Justicia Federal.

Nuevas pericias oficiales

Hasta ahora, el equipo de peritos de Gendarmería trató de reconstruir la primera parte de la investigación que estaba severamente dañada por las malas prácticas de la fiscal, los forenses y los policías que estuvieron aquella noche en el departamento de Nisman. El fiscal federal Eduardo Taiano, que actúa en este caso, ya imputó por esos hechos a la entonces fiscal Viviana Fein y al ex secretario de Seguridad Sergio Berni.

Detalle importante: mientras la fiscal Fein tenía la causa se había realizado un peritaje interdisciplinario parcial, en el que 13 peritos oficiales determinaron que Nisman estaba solo al momento del disparo que lo mató. Los dos peritos de parte nombrados por la defensa de las hijas de Nisman, en cambio, habían afirmado que el fiscal había sido asesinado.

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El pasado es prologo

La investigación continúa y ahora toma un rumbo prometedor, ya que el Ejecutivo no está bajo la órbita del signo del kirchnerismo, donde aquello de la independencia de poderes constituía toda una utopía. Esto lleva a que la búsqueda de la verdad real ahora parezca contener una luz de esperanza, un atisbo de sentido común.

Lo que más tristeza causa al revisar esta crónica del horror es que la mitad de la sociedad argentina le creyó a la propaganda de un gobierno altamente cuestionado por sus maniobras diplomáticas, sostenidas por puentes de corrupción y no solo hayan defendido la delirante idea del suicidio, también se dedicaron a atacar a todo aquel que opinaba que esto había sido un crimen.

Esta lamentable capitulo seguramente es uno de los momentos más terribles de la historia institucional argentina, lastimando seriamente el concepto de República y comprometiendo a la democracia desde sus bases más honorables.

Un ato de cretinos le hizo creer a la mitad de la Argentina que la denuncia y la muerte de Nisman eran materia de opinión y no una cuestión de Estado. Tal como lo hicieron con la inflación o la pobreza a lo largo de la “década ganada”.

Como en la novela de H. G. Wells, la hazaña propagandística del Estado nacional que influyó sobre las masas, fue tan increíble como que los marcianos invadían la Tierra. En el mismo nivel de delirio se nivelaron ambos fenómenos de masificación, donde participaron intelectuales, políticos y público en general. Todos fueron cómplices del magnicidio y ahora todos esos miran para otro lado, como si de una novela de ficción se tratare.

Clarín
La Nación
Página 12
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