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Sobreseyeron definitivamente a Nelson Vilte Laxi

El hermano de Daniel Vilte había sido acusado injustamente. Pasó un año y tres meses preso por una infamia de  su ex concubina. La trágica historia de la familia Vilte Laxi, su hermano Daniel es uno de los mártires del caso de las turistas francesas. Por segunda vez el defensor Marcelo Arancibia repara una flagrante injusticia.

En tiempos en que se exacerba la violencia de género con cada minuto que transcurre y la sociedad no sabe ya que hacer para proteger a las indefensas mujeres de violentos femicidas, aparece en el firmamento una mente perversa que es capaz de enviar a la sombra a un hombre inocente.

Se trata de María Aranzazu Sarapura Aragón, quien tuvo la maldad suficiente como para aprovechar semejante contexto de violencia social y pergeñar una historia en donde un buen hombre y padre de familia como su ex concubino, Nelson Ricardo Vilte Laxi, hermano de Daniel Vilte Laxi, fue acusado de una verdadera infamia.

Pasajero de una pesadilla

La historia mete miedo, da escozor pensar como la vida puede convertirse en un infierno de un día para el otro, solo porque una mente perversa de una mala mujer puede operar en una sociedad acostumbrada a que la victima siempre necesite asistencia. Esta vez la sociedad fue “estafada” en su buena fe.

El 5 de noviembre de 2015, Nelson había decidido recuperar al amor de su vida y madre de sus hijos. Su “estrategia” era comprar “un pollito” –tal como consta en su declaración– ver el partido de Boca vs. Rosario Central y descansar junto a su ex pareja.

Tuvieron relaciones y se durmieron. Pero al cabo de un rato el celular de ella comenzó a sonar insistentemente.

Según consta en la declaración de Nelson, “la despierta preguntándole quien era, lo que motivó que discutieran un poco”. El que insistía llamando a Aranzazu Sarapura Aragón era su amante. Como consecuencia de esto Nelson le pidió que se retirase de la propiedad donde se encontraban, por cierto, propiedad que cuidaba y que generaba un ingreso económico de unos pesos, desempeñándose como casero.

Al cabo de unos minutos de que la mujer se retirase y que Nelson lograra conciliar el sueño, su ex pareja regresó con el solo objetivo de provocarlo y que este perdiera el control y así poder acusarlo de violencia de género.

Ingresó por una ventana de la propiedad que Vilte Laxi cuidaba y allí comenzó otra acalorada discusión. El eje de la pelea giraba alrededor del sujeto que la llamaba y con quien evidentemente tenía una relación. Nelson no quería participar de la refriega, que jamás llegó a los golpes físicos, pero la malvada mujer estaba dispuesta a continuar con la provocación.

Las amenazas eran de que, lo iba a hacer echar de su trabajo y que iba a ir preso; que jamás volvería a ver a sus hijos. Cuestión que finalmente se cumplió en la práctica.

Para cuando llegó la Policía el cuadro ya era irreversible, la “pobre” víctima era ella y el él era el cretino violento que la estaba sometiendo.

Antes de que ambos fueran llevados a la comisaria, la mujer se le acercó y le dijo bajito: “Ahora te voy a cagar porque tengo semen tuyo”.

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La falsa denuncia

En la retorcida mente de María Aranzazu Sarapura Aragón anidaba una sordida historia en la cual Vilte Laxi la había llevado hasta la propiedad que cuidaba, la obligó a tener relaciones, además de golpearla y maltratarla.

Una verdadera infamia que configuró en una flagrante caratula que fue a parar a la Fiscalía penal de delitos contra la integridad sexual número tres, a cargo de la doctora Cecilia Toranzos. Finalmente fue acusado de Privación ilegitima de la libertad agravado por el uso de violencia y amenazas en concurso real con abuso sexual con acceso carnal.

Suficiente como para enviar a Nelson a la cárcel por nueve años. Solo por la mentira de una ladina e infiel mujer que se obsesionó con provocarle un daño irreparable al indefenso hombre.

Afortunadamente la historia tiene final feliz ya que el estupendo penalista, seguramente el mejor abogado de la ciudad de Salta, Marcelo Arancibia, quien ya había sacado de la cárcel a su hermano Daniel, injustamente acusado y encarcelado por el juez Martin Pérez, hizo un trabajo impecable y una soberbia defensa.

Para esta verdadera cruzada, Arancibia recibió la colaboración de la joven abogada Laura Saravia, quien trabajó en la defensa técnica de Nelson Vilte Laxi. Ambos combinando esfuerzos, lograron que el justo Bernardo Ruiz, por cierto una verdadera institución del Derecho en el norte argentino, pronunciara las palabras que terminaron con el infierno de Nelson.

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“Absolviendo a Nelson Vilte Laxi”

Sin prensa, sin público, con la compañía de su amada tía, una luchadora incansable, Nelson tuvo la bendición de un fallo justo.

Afortunadamente lo defendió el numero uno y lo juzgó un juez ejemplar como el doctor Bernardo Ruiz, quien se tomó largos minutos para confeccionar la sentencia y absolver a un hombre absolutamente inocente.

Cuando las historias trágicas tienen final feliz valen la pena contarlas con optimismo, con la alegría de que al menos en esta, un inocente no purgará ni un minuto mas en prisión.

Mientras haya abogados como Marcelo Arancibia, quien desarmó la infamia de los “tres negros violadores de la Quebrada”, uno de ellos Daniel Vilte Laxi, el hermano de Nelson; mientras haya jueces justos y probos como Bernardo Ruiz, aun le quedan esperanzas al sistema judicial de Salta para mostrar que no todo esta perdido.

Aun falta mucho, aun falta que liberen a Santos Clemente Vera, pero con el episodio de Nelson Vilte Laxi y su “final feliz”, vale la pena soñar con una Justicia fortalecida, alejada de engendros que juegan con la vida de personas de pocos recursos. Esos que alimentan la infamia a cada paso, que dañan a las instituciones.

Acaba de ganar un pobre y desvalido. Acaba de ganar al menos una vez en la vida uno que estaba condenado al infierno. Se hizo justicia y eso es una buena noticia.