Notas

#CrimenDelEnfermero / “Parecía una película de terror”

Lo dijo uno de los testigos que participó de la investigación. El crimen fue extremadamente violento y trágico, ya que la víctima fue atacada en repetidas ocasiones hasta perder la vida. El móvil fue un robo. Se conoció el perfil del enfermero y hubo momentos de alta emotividad.

Evidentemente los últimos instantes de la vida de Leopoldo Federico Núñez estuvieron teñidos de un dramatismo extremo. La trágica escena final describe, gracias a los testimonios escuchados en la primera jornada, un cuadro dantesco, con Nuñez intentado agarrarse de las paredes para no ser arrastrado por su victimario hacia una muerte espantosa.

El debate se desarrolla en el Salón de Grandes Juicios del poder Judicial. El acusado se llama Franco Jonathan Corvalán y está imputado por el homicidio calificado criminis causa en perjuicio de Federico Leopoldo Núñez.

La audiencia es de modalidad unipersonal y está a cargo del juez Guillermo Pereyra, vocal de la Sala VI del Tribunal de Juicio. El imputado se abstuvo de declarar y se dio inicio a la recepción de pruebas testimoniales con los siguientes testigos:

Pedro Alejandro Gutiérrez –hermano de la víctima–, Alberto Andrés Moya –sobrino de la víctima–, Rafael Alexis Silvestre –personal policial–, Sergio Costello –División Homicidios– y el oficial Diego Suárez también de la Policía.

El acusado fue detenido tras una rápida y efectiva investigación que llevó a su arresto en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el mes de octubre pasado.

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Testimonios escalofriantes

Alberto Andrés Moya es sobrino de la víctima y en su declaración testimonial dijo: “hacía dos días que no sabíamos nada de él. No respondía las llamadas”.

Relató que después de que su tío no diera señales de estar en su domicilio, se apersonó junto a su esposa en el lugar, recordar que esto sucedió en el barrio Castañares, zona norte de la ciudad de Salta.

Entró por la ventana, ya que “la puerta no se habría, estaba cerrada por dentro”, indicó. Vio el desorden en todas las habitaciones, inmediatamente llamaron a la Policía.

Con respecto al hallazgo de la víctima, Moya indicó que “había sangre por todos lados. Al sentir el cuerpo frio noté que estaba muerto. Llegaron dos oficiales y dos personas del SAMEC”. Notó que faltaba la computadora y tampoco estaba el vehículo, un Renault Megane propiedad de Núñez.

“Había sangre en los pasillos, en las paredes del baño, sangre seca en el living y rastros de sangre hasta llegar a él”, prosiguió con la descripción.

Al momento de que se le preguntó como era su tío, Moya se quebró en llanto. Fue un momento muy emotivo en la Sala de grandes juicios.

Por su parte Rafael Alexis Silvestre, un oficial de la Policía que participó de la investigación relató que conocía a un sobrino de la víctima, del colegio secundario. Por ello es que conocía a Núñez y sabía donde vivía.

“Pasaba por la vivienda de Núñez con frecuencia y aquel jueves noté que no estaba el Renault Megane. El día sábado recibí el alerta del servicio 911, diciendo que no respondía”, indicó Silvestre.

“El cuerpo estaba en el pasillo que da al baño, ahí ya había sangre. Parecía una película de terror. Daba la impresión de que él quería agarrarse de la pared, como que no quería que lo arrastrara”, relató el efectivo policial con gran precisión descriptiva.

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El perfil de la victima

Con un enorme sentido del respeto en lo que fue una declaración muy amplia, que incluyó la exhibición de un “Power Point”, el subcomisario Sergio Costello, a cargo de la División Homicidios, arrancó su relato desde el punto temporal que lleva al estado de la cerradura perteneciente a la vivienda donde murió Nuñez.

Dice haberle llamado la atención que “la cerradura tenía un juego”. Sin ser necesariamente violentada pero si forzada.

“Federico estaba preparando un viaje, entonces surgió la presunción de que tenía plata”. A su vez agregó que “el licenciado del CIF notó que faltaban varias cosas”.

Con respecto a la elección sexual de la victima citó a una prima de Núñez de nombre Micaela, quien residía en Francia y que conocía mucho de la intimidad del enfermero asesinado. Ella había reconocido la homosexualidad de su primo.

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A partir de esa distinción que hizo el testigo en su declaración, señaló que Núñez “era promiscuo”, es decir que “se relacionaba con varias personas”, según sus propias palabras. A lo que agregó que al momento del macabro hallazgo, la víctima estaba desnuda, “solo tenía una remera”, indicó este testigo.

En tanto Costello indicó que vieron –junto a personal policial– un automóvil marca Fiat Sienna de color gris con vidrios polarizados. “Iba siempre y lo vieron ese miércoles; ese automóvil es propiedad de Víctor Hugo Saavedra”.  De seguro será llamado a declarar en las próximas horas.

Cabe recordar que Núñez fue encontrado sin vida el día 3 de septiembre de 2016, en contexto con lo declarado por el subcomisario a continuación:

“El día primero –1 de septiembre de 2016– a  las 4:01 de la madrugada del jueves, una vecina escuchó dos voces masculinas que hablaban fuerte. Uno de ellos dijo ¡No!”, de manera enfática.

Además el subcomisario de la División Homicidios agregó un dato muy llamativo, lo cual documentó luego con imágenes. Núñez tenía en su poder tickets del cine Rex, lugar donde se exhiben películas condicionadas. Este dato coincide con la ubicación de Núñez en la red de celdas de su celular, lo cual ayudó a armar el derrotero de la victima las horas antes de morir.

Posterior al hecho y desde la huida de Corbalán hasta su detención, ocurrió un incidente que aportó mucho a los fines prácticos de la investigación. Se trató de una colisión que protagonizó el acusado a bordo del automóvil de la víctima. El Renault Megane chocó contra el automóvil de un señor de apellido Ursagasti.

Esto ocurrió a las horas 6:55, en la intersección de calles Córdoba y Alvarado, a horas del homicidio. Aparentemente Corbalán con poco conocimiento de las arterias céntricas de la ciudad, había hecho una maniobra en contramano. Al momento de salir de la infracción, embistió el vehículo de Ursagasti, quien se bajó de su automóvil y le solicitó la documentación del Megane. Obviamente Corbalán no iba a mostrarle los papeles de Nuñez, por lo que le dijo que estaba a una cuadra de donde había dejado toda la documentación.

Según lo relatado por el subcomisario Costello, Ursagasti se quedó esperándolo y Corbalán jamás regresó. Se infiere que unas horas después viajó a Buenos Aires donde finalmente fue arrestado.

El automóvil Megane apareció en el canchón municipal unos días después, donde se encontró el arma blanca con sangre. En el mango había patrón de ADN que no era de la víctima y en el filo había sangre de Núñez.

Otro dato inquietante que llamó la atención fue otra información que surgió de la pormenorizada investigación de Costello. El subcomisario afirma que el asesino tenía conocimiento de la casa donde ocurrió el espantoso desenlace. Esto abre un abanico de posibilidades en la cual se sugiere que Corbalan no era la primera vez que veía a Nuñez y menos aun de que se trató de un robo al voleo.