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Evidentemente la falta de inversión en la obra pública durante años ha generado una ciudad sitiada por los pozos; donde un intendente solo se limita a hacer lo que el anterior no hizo. Las consecuencias del populismo en pequeñas dosis. Un costo de aproximadamente siete mil pesos debe pagar un automovilista salteño para reparar los daños que le causa el pésimo estado de las calles. INFORME ESPECIAL.

SALTA. El populismo suele tener efectos a largo plazo. Es el caso de países como Venezuela, Argentina u otros. Este fenómeno se repitió a lo largo de la historia en la región sur del continente.

Lo interesante es ver cómo funciona el populismo en pequeñas dosis. Es el caso de la ciudad de Salta, la cual durante 12 años no tuvo una inversión coherente en la obra pública y hoy sus ciudadanos deben pagar las consecuencias.

Si bien el parque automotor ha crecido dos veces más de lo que era hace dos décadas, la única razón por la cual la ciudad de Salta presenta al día de hoy sus calles destruidas, es simplemente porque el señor Miguel Isa, actual vice gobernador de Salta y ex intendente de la ciudad, no invirtió en obra pública lo que correspondía, razón por la cual la ciudad se ha convertido en “intransitable”.

Arreglar lo que el otro dejó

El actual intendente Gustavo Sáenz se encuentra abocado a un plan de bacheo que parece una carrera contra el tiempo que jamás va a ganar. Según muchos automovilistas consultados, están conformes con lo que está haciendo la actual Administración, pero aducen que “arreglan una calle y se rompe otra”, siendo un lamentable asunto de nunca acabar.

Para saber el costo aproximado de la reparación de un automóvil que viene sufriendo las inclemencias de los pozos y desniveles de las calles salteñas, MUY CRITICO consultó con una conocida empresa que se dedica al arreglo de tren delantero, alienado y balanceo del automotor el cual ha sido “golpeado” por calles destruidas. El resultado es alarmante.

En avenida Sarmiento antes de llegar a avenida Belgrano, entran y salen a diario docenas de vehículos que concurren a reparar sus piezas dañadas por el constante castigo propinado por el terrible estado de las calles.

Un costo promedio de 7 mil pesos es lo que debe pagar el propietario de un automóvil que sufrió la rotura de bujes, axiales y cazoletas de amortiguadores, además del balanceo y alineado que debe realizarse al final de cada trabajo.

presupuesto

Este presupuesto se calcula en “daños moderados” de un vehículo de mediano porte sin necesariamente ser de alta gama o de gran porte, donde los precios de repuestos y mano de obra de seguro es superior.

Lo que llama poderosamente la atención es la pasividad del público que asiste a estos talleres a reparar sus automóviles. Resignados y cabizbajos, entran y salen después de pagar en cómodas cuotas o de contado, algo que debería pagarles la Ciudad. Pero la resignación de seguir perdiendo el tiempo en quejas y notas fútiles dirigidas a la municipalidad, duerme entre una pesada bruma de burocracia.

pozo

Ambos intendentes, el saliente y el actual, son del mismo signo político, por ende Sáenz jamás le hubiera pedido una auditoria o un control de gastos a Isa; la ciudadanía tampoco se preocupó por instaurar comunas donde los ciudadanos puedan tener voz y poder dar a conocer una queja.

Al parecer el axioma de que “cada ciudadano tiene el gobernante que merece” parece ajustarse a la perfección a una sociedad permisiva como la salteña, donde sus funcionarios no le rinden cuentas a nadie y existe una desinversión de la obra pública alarmante.