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#CasoMoyanoDip / El trágico caso de Suárez Juan Traico

Marcos Nicolás Suárez Juan Traico fue atropellado por un automóvil conducido por María Laura Moyano Dip. Como resultado quedó con desfiguración de rostro. La responsable jamás se hizo cargo del siniestro vial que dejó a la víctima con daños irreversibles y terribles secuelas psicológicas. Un caso de desidia que indigna y el cual está en la Justicia.

Estos son los casos que ponen a prueba la fe divina y la existencia de un ser superior omnisciente  que todo lo puede y todo lo ve. Evidentemente el día 15 de noviembre del año 2016, ese ser, al que millones de almas le rezan en diferentes modalidades dogmaticas, estaba mirando para otro lado; pero hubo dos albañiles que si vieron como Marcos Nicolás Suárez Juan Traico, de solo 22 años, era embestido por un automóvil Volkswagen Bora, color gris oscuro.

Marcos circulaba por avenida Asunción de la ciudad de Salta, en una motocicleta de cilindrada pequeña, cuando el automóvil conducido por María Laura Moyano Dip lo impactó dando un giro violento, inexplicable y sin ninguna señal que alertara a Marcos.

Según lo obrante en el expediente, “la conductora del Volkswagen Bora, realiza una violenta y sorpresiva maniobra: acciona los frenos del vehículo abruptamente y emprende un giro repentino e inesperado hacia la derecha sin accionar las luces de giro reglamentarias –para anticipar y/o preavisar su maniobra-, para ingresar por la rampa de acceso de la empresa PETROANDINA SRL sita en Avenida Asunción 2881 donde se desempeña laboralmente”.

La responsabilidad de María Laura Moyano Dip quedó claramente demostrada en la confección del Acta de peritaje policial, más la declaración testimonial de los dos albañiles que trabajaban en las inmediaciones del lugar y vieron como ocurrió el impacto que le cambió la vida para siempre a Marcos.

¿Y la Justicia?

La inercia de la situación de Marcos y los tiempos exasperantemente lentos de la Justicia convierten la historia en una trama ominosa y terrorífica.

Mientras el joven de solo 22 años, quien trabajaba en relación de dependencia, con su pequeña motocicleta como herramienta de trabajo, es embestido violentamente por una persona que jamás ni siquiera se tomó el trabajo de concurrir al hospital para conocer el diagnostico de Marcos, o al menos saber cómo había quedado después del terrible episodio.

“Dada la violencia de la colisión entre ambos vehículos, Marcos Nicolás Suárez Juan Traico, fue despedido violentamente de la motocicleta impactando contra el automóvil en primer momento, para luego culminar tendido sobre la vereda”, relata el expediente. La responsabilidad de Moyano Dip es ineludible.

A punto de ser padre y en una situación extremadamente delicada desde el punto de vista psicológico y económico, con la mitad del rostro con evidentes marcas del horroroso suceso, Marcos ahora debe luchar para seguir adelante.

A todo esto, la Justicia, bien gracias. Ahora y en tiempo record, María Laura Moyano Dip es insolvente. No tiene absolutamente nada a su nombre, ni siquiera el propio automóvil con el que destruyó la vida de Marcos. La causa está caratulada como “Lesiones culposas en accidente de tránsito” y se tramita en la Fiscalía Penal Nº 4.

Después de cinco meses y de que la conductora del automóvil no fuera imputada, la Fiscalía llamó a una “mediación”, a la cual Moyano Dip no concurrió. Hasta la fecha ni siquiera ha efectuado un  ofrecimiento económico, desligándose de toda responsabilidad por el hecho.

Además del siniestro vial en sí, Moyano Dip está muy comprometida por maniobras de insolvencia fraudulenta, junto a su hijo Nicolás Dioli, quien fue denunciado por este otro delito como partícipe necesario. Todo es parte de la misma causa.

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Leyes que indignan y los irresponsables que abundan

En la Argentina la mayoría de los responsables de cometer siniestros viales reciben condenas leves y excarcelables. Desde famosos, como el boxeador Rodrigo “la hiena” Barrios, quien mató a una embarazada; hasta el emblemático caso de Marcos Córdoba, a quien lo mataron dos irresponsables de nombres José Alberto Ovando y a Humberto Gabriel Morales, quienes fueron condenados a “prisión condicional” por la muerte del niño de solo 10 años.

¿Qué condena le podría caber a alguien que destruyó una vida de esta manera, tres años en suspenso? Solo queda la acción civil que pueda reparar semejante daño. Pero no hay dinero en el mundo que pueda retribuirle nada a Marcos Nicolás Suárez Juan Traico. El día 15 de noviembre de 2016 le arrebataron para siempre todo proyecto de vida que pudiera tener.

Solo cabe preguntarse ¿qué es más peligroso en la Argentina: un arma cargada o un irresponsable a bordo de un automóvil?

Para responder semejante cuestionamiento solo basta remontarse al año 1979, cuando no existía Internet, ni teléfonos inteligentes que todo lo filman, ni redes sociales que todo lo alertan, ni cámaras de vigilancia que todo lo ven.

El niño se llamaba David Germán Gorriti, tenía apenas 12 años, era pobre y su único medio de movilidad era una bicicleta. Una noche circulaba por Avenida Bolivia, en esos aciagos años de gobierno de facto, nadie se preocupaba por iluminar una ruta o arteria tan concurrida como esa.

Un asesino lo atropelló con una camioneta y huyó del lugar. El pobre niño agonizó toda la noche y murió. Jamás se supo quien fue el autor de semejante crueldad.

¿Quién recuerda hoy a David Germán Gorriti? Nadie. Solo esta crónica.

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¿Venganza gitana?

En 1984 el escritor Stephen King publicó una novela titulada “Maleficio”, donde un abogado inescrupuloso, mientras una prostituta le realizaba una felación, atropella con su automóvil a una gitana anciana provocándole la muerte. Ante esto, el viejo gitano, jefe de la tribu, le “planta” un maleficio, razón por la cual  comienza a perder peso indefinidamente. La novela tomó notoriedad cuando se adaptó al cine en 1996.

Hace unos meses, el hijo de Moyano Dip, el mismo que participó en la maniobra de insolvencia fraudulenta, sufrió un accidente de tránsito en Brasil mientras vacacionaba. Ante esto, su madre solicitó al Estado Provincial salteño, con urgencia, que pongan a su disposición un avión sanitario para traer a su hijo a recibir atención médica, ya que sufrió lesiones en la mandíbula. Suenan increíbles las coincidencias.

De todos modos no hay que sentarse a esperar que una “venganza gitana” llegue a acariciar el alma de Marcos. La Justicia debe estar a la altura de las circunstancias y el Estado debe asistir a la víctima. El avión sanitario tiene que estar para “todo ciudadano que desee habitar el suelo argentino” y las leyes deben aplicarse por igual para todos, tengan el apellido que sea, tanto como el color de piel y el credo  que deseen profesar.

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