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#ChauRusia / Del tobillo de Diego al papelón en el Mineirao

La selección argentina perdió 3-0 contra Brasil y quedó prácticamente afuera del mundial de Rusia, a pesar de que todos los demás jugaron para Argentina, aun así no pudieron hacer un solo gol contra su tradicional rival carioca. La comparación con los campeones de Mexico 86 regresa como una recurrente pesadilla.

Por Victor Sacca

El futbol argentino vive una crisis institucional sin retorno. Nadie puede explicar algo tan simple como los fracasos y las derrotas de un país que cuenta con los mejores jugadores del mundo, quienes al ponerse la casaca albiceleste se convierten en tristes sombras de lo que alguna vez fue la gloriosa selección comandada por un tal Diego Armando Maradona, el jugador del pueblo, el héroe de México 86.

La respuesta a tal enigma es más simple de lo que todos los genios del análisis futbolístico hacen. Es imposible motivar a 22 millonarios a quienes no les interesa venir a jugar un partido por eliminatorias, copas América o mundiales… les importa una mierda.

El ojo del tigre

“Diego Maradona sufrió un duro golpe en su tobillo izquierdo durante el partido frente a Rumania, en la primera fase del Mundial, y debió infiltrarse para jugar el resto del torneo pese a una tremenda inflamación en la zona. El capitán argentino incluso dio el pase gol para Caniggia en el partido con Brasil tras una muy buena jugada individual, pese al intenso dolor que sintió durante aquel partido y los siguientes”, relataba la crónica de la legendaria revista El Grafico.

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¿Qué tenían aquellos jugadores que no tienen estos? No tienen hambre de gloria, lo perdieron en algún recodo del camino.

A Messi le pagan más de 21 millones de euros por mes por jugar en el Barcelona; Agüero percibirá 60 millones de dólares en 5 años por jugar en el Manchester City, la misma cantidad de dinero que ganó Ali en toda su carrera, resultando ser el mejor boxeador de todos los tiempos. Entonces solo cabe una pregunta ¿cómo hace un entrenador para motivar a estos jugadores? IMPOSIBLE.

Como toda argentinidad ahora hay que matarlo a Bauza. Ya pasaron media docena de entrenadores y ninguno puede con los caprichos de Messi, quien es el segundo “director técnico” y ordena los cambios en el entretiempo. Su amigo Agüero, quien ni siquiera acierta penales “tiene” que entrar cada vez que su amiguito lo desee.

En medio de este verdadero desconcierto aparecen las propuestas desesperadas de buscar un técnico que tenga las suficientes pelotas para comandar a un grupo de  millonarios desmotivados que odian venir a jugar a la selección, porque claro, después de cada partido las puteadas inundan las redes sociales. Mientras los portales y medios internacionales los “matan”.

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Maradooo, Maradooo…

Como un viento que recuerda glorias pasadas y aunque Diego esté excedido de peso y tenga 56 abriles, los fans seguirán rememorándolo, como un “Rocky Balboa” de la pelota, como el héroe que siempre fue, a pesar de sus inmoralidades y sus defectos. Aun así Diego es Diego y a estos payasos que hoy tienen el atrevimiento de vestir semejante camiseta deben recordar que estas crónicas se leían por aquellos tiempos:

“Sólo un monstruo como él es capaz de salir a la cancha con el tobillo en las condiciones en las que estaba. En eso es ejemplo. Está al 20 por ciento de sus posibilidades y ni se le ocurre desertar”. El Grafico. Domingo 24 de Junio de 1990.

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Corta la bocha

De regreso en el presente y a solo días de quedar afuera del mundial de Rusia 2018, los jugadores de la selección de Bauza se tomaron un descanso ¿de qué? del “cansancio” del viaje será, ya que en el Mineirao solo caminaban y veían el terrible baile que les propinaron.

Los orates que se sientan en un set de televisión y se la pasan en disquisiciones de sabiondos, analizan “técnicamente” el desarrollo de semejante bochorno sin ni quiera dar en el “palo” de la realidad. Se tienen que ir todos, incluso Messi, y dar lugar a jugadores que realmente amen esa camiseta y deseen ganar como sea.

El cabezón Ruggeri  decía, antes de cada partido con Brasil, que saldría a comerles el hígado a los jugadores de la camiseta verde y amarilla. Esa actitud se perdió hace años, es una actitud del siglo pasado.

Esta banda de fantasmas ni siquiera podrían imaginarse los minutos antes de entrar a la cancha de héroes futbolísticos como Julio Olarticoechea, Pedro Troglio, Claudio Caniggia o Jorge Burruchaga entre otros. Aquellos jugadores no tenían castillos en España o Ferraris en Italia, eran futbolistas de verdad. La mayoría jugaban en la Argentina y eso los motivaba a “comerse” la cancha cada vez que el privilegio de ponerse esa camiseta los engalanaba frente a las cámaras de televisión de todo el mundo.

¿Acusado de nostálgico? puede ser… pero al menos la generación dorada trajo la copa del mundo, estos payasos (con el perdón de los payasos) no pueden convertir ni siquiera un gol ¿para qué deshonran así la camiseta? ¿no saben acaso que el mayor honor de un deportista es vestir los colores de su patria? sin dudas que no lo saben ni lo sabrán jamás.

¿La solución? que se vayan todos los “extranjeros” y que se arme una selección solo con jugadores del futbol local. De esta manera nadie se atrevería a meternos tres goles.

El problema es que todos siguen enamorados de Messi y Messi está enamorado de España y de su Barcelona, que lo convirtió en el deportista argentino mejor pago de todos los tiempos y en el más triste capitán de la historia del futbol argentino.

El Grafico
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