Se cumplen 40 años del último golpe militar que asoló a la Argentina. La sangrienta toma del poder por parte de las fuerzas represivas y la desidia de quienes hoy se razgan las vestiduras ya olvidaron el inefable “algo habrán hecho”.

El 24 de marzo de 1976 fue el día en que la historia argentina tomó el giro más oscuro y perverso por el cual podía transitar. Pero el odio no nació ese día en el país de “la plata dulce”, el tango y la birome, fue un cumulo de situaciones históricas sufridas a lo largo de décadas de desencuentros entre argentinos que supieron odiarse desde todos los estamentos de la patria.

No fue el primer golpe de estado que sufriera el país, pero afortunadamente fue el último. Pero el desatino fue tal que los daños no solo llegaron a la vida civil de las personas. Se destruyó a las instituciones, se suspendieron las garantías constitucionales, se dictó la ley marcial, el toque de queda, la prohibición a cualquier manifestación cultural.

Además de destruir los sistemas educativos, económicos y sociales de un país ataviado por crisis de toda índole. Si ya Isabel Martínez de Perón en 1975 le permitió a la Triple A cometer crímenes de lesa humanidad y destruir la economía argentina, los militares quintuplicaron los daños y le asestaron al país un “golpe” mortal, literalmente hablando.

Mundial y propaganda

Corrían épocas de propaganda fascista, la cual utilizaba los elementos del Estado para mostrar al mundo que la vida institucional de los argentinos había alcanzado el “orden” esperado; que éramos “derechos y humanos” y que también éramos capaces de organizar un mundial de futbol y como si eso fuera poco… ganarlo.

Johan Cruyff, el estupendo capitán holandés que había brillado en el mundial anterior, no quiso venir a la Argentina por que le asqueaba participar en semejante farsa.

Pero si algo dejó el mundial 78 fue una crónica conmovedora de Madres de Plaza de mayo, quienes marchaban en un silencio absoluto y que por obra del destino pudieron dejar sus desgarradores pedidos a unos cronistas europeos que cubrían el mundial.

Pasaron 39 años de aquella espantosa pesadilla que duro cinco años, y que ya para 1978 tenía 10 mil desaparecidos, número que trepó a 30 mil para antes de la guerra de Malvinas. Por cierto el último y desesperado intento de las juntas militares por perpetrarse en el poder.

La cocina del infierno

Junto al final de la guerra de Malvinas también llegó el final del gobierno de facto y por ende de la dictadura militar. Se acaba así, casi un lustro de persecuciones, torturas, robo de bebes, tormentos e innumerables y espantosos crímenes contra la humanidad. Solo comparable a otras violentas dictaduras en el mundo, como la Idi Amin, el feroz asesino que fue presidente de Uganda desde 1971 a 1979; Augusto Pinochet (1915-2006), Mao Zedong (1893-1976) y otros, solo por citar algunas de las más feroces y sangrientas en la historia de la humanidad.

Ante semejante desatino, el cual los jerarcas militares siguen defendiendo su posición ideológica, justificando que los grupos revolucionarios Montoneros y ERP, habían sembrado la semilla del mal con secuestros y asesinatos a sectores de la derecha, y sobre todo llegando al punto histórico en el cual fuera secuestrado y ajusticiado el general Pedro Eugenio Aramburu, por cierto otro oscuro personaje de la historia argentina, aquel que ordenara los bombardeos del 17 de junio de 1955, el robo del cadáver de Eva Perón y los fusilamientos de los mártires de José León Suarez.

El 12 de junio de 1956, en la antigua penitenciaría de la calle Las Heras, fue fusilado el general Juan José Valle.

Todos estos hechos, sumados a la proscripción del peronismo fueron el huevo de la serpiente para el nacimiento de un odio irracional que tuvo su mayor catalizador en la Masacre de Ezeiza, el 20 de junio de 1973, día en que Perón regresó a la Argentina, después de 18 años de exilio en Puerta de hierro, España.

Juicio a las Juntas

El 15 de diciembre de 1983, cinco días después de asumir como presidente, Alfonsín sancionó el decreto 158 por el cual ordenaba procesar a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas.

Con el fin de dar un fuerte apoyo a la investigación sobre violaciones de derechos humanos durante la dictadura, el presidente Alfonsín creó una comisión de ciudadanos notables, que llamó Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP).

La sentencia

Jorge Rafael Videla fue condenado a reclusión perpetua e inhabilitación absoluta perpetua con la accesoria de destitución como autor responsable de los delitos de homicidio agravado por alevosía reiterado en 16 casos, por homicidio agravado por alevosía y por el concurso de varias personas en 50 casos, por la privación ilegal de la libertad agravada por amenazas y violencias en 306 casos, por tormentos en 93 casos, por tormentos seguidos de muerte en 4 casos, por robo en 26 y fue absuelto por falta de pruebas por homicidio calificado en 19 casos, privación ilegítima de la libertad calificada en 94 casos, tormentos en 164 casos, por robo en 64 casos, por sustracción de menor en 6 casos, por reducción a servidumbre en 23 casos, por usurpación en 5 casos, por secuestro extorsivo en 3 casos, por falsedad ideológica en 120 casos y por supresión de documento público.

Emilio Eduardo Massera fue condenado a reclusión perpetua e inhabilitación absoluta perpetua con la accesoria de destitución como autor responsable de los delitos de homicidio agravado por alevosía en 3 casos, por privación ilegal de la libertad calificada por violencia y amenazas en 69 casos, por tormentos reiterados en 12 casos y por robo en 7 casos y fue absuelto por falta de pruebas por homicidio calificado en 83 casos, por privación ilegal de la libertad calificada en 440 casos, por tormentos reiterados en 260 casos, por robo en 99 casos, por tormentos seguidos de muerte en 5 casos, por sustracción de menor en 6 oportunidades, por supresión de documento público, por reducción a servidumbre en 23 casos, por usurpación en 5 casos, por secuestro extorsivo, por extorsión en 2 casos y por falsedad ideológica en 127 casos.12

Roberto Eduardo Viola fue condenado a 17 años de prisión y a inhabilitación absoluta perpetua con la accesoria de destitución.

Armando Lambruschini fue condenado a 8 años de prisión y a inhabilitación absoluta perpetua con la accesoria de destitución.

Orlando Ramón Agosti fue condenado a 4 años y 6 meses de prisión y a inhabilitación absoluta perpetua con la accesoria de destitución.

Omar Domingo Rubens Graffigna y Arturo Basilio Lami Dozo fueron absueltos porque asumieron la comandancia después que se cerrara el único centro de detención de su fuerza. Leopoldo Fortunato Galtieri y Jorge Isaac Anaya fueron absueltos porque no se pudo demostrar que personal a su cargo siguiera cometiendo alguno de los delitos del sistema ilegal de represión implementado cuando ellos asumieron el poder.

Por primera vez en la historia mundial un grupo de dictadores debieron comparecer ante tribunales de su propio pueblo que los juzgó por sus crímenes.

“Los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlos”

 

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