El gobierno de Cristina reconocía una deuda con ese organismo de sólo U$S6000 millones. Sin embargo su ministro de economía por entonces, Axel Kicillof cruzó el Atlántico y pagó U$S9700 millones, es decir unos U$S 3700 de mas. Nunca hubo una explicación razonable de ese “extra”

“¿Patria o buitres?” decía el slogan del FPV cuando se hablaba del pago a los holdouts. Con una retorica setentista y pseudo progresista, totalmente alejado del mundo capitalista en el que se vive, el gobierno de Cristina y Nestor se negó –por ley- a pagarle a los acreedores durante años. Sin embargo no solo hubo un pago millonario al Club de Paris, sino que se realizó un inexplicable pagó extra de U$S 3700 millones.

Según el portal lapoliticaonline.com, los números no tardaron en llamar la atención de los economistas y dirigentes de la oposición.

Uno de ellos fue el diputado Claduio Lozano. “De manera extraña, la deuda con el Club de París creció U$S3700 millones”, advirtió el economista de la CTA.

En diálogo con LPO, el legislador señaló que para llegar a ese número “la única explicación es que no sólo no se obtuvo reducción de capital, sino que además implica una tasa de interés del 5,7%, que duplica las tasas normales para esta tipo de operaciones”.

“El interés surge de la actualización a tasas normales. Metieron una tasa del 5,7% con un punitorio por dejar afuera de las negociaciones al FMI”, puntualizó Lozano.

Esto da una tasa de interés total del 8,5% anual desde el 2001 hasta ahora, sumando intereses devengados y punitorios, estiman en la consultora ACM. «Es demasiado», apuntaron desde ese estudio.

Ese porcentaje está lejos de ser un motivo de festejo, a pesar de los esfuerzos del gobierno de querer mostrarlo como un éxito.

“Por el momento, el monto de US$9.700 millones de la deuda a reestructurar sigue siendo uno de los aspectos más brumosos, teniendo en cuenta que de acuerdo al comunicado oficial la fecha de corte para la consolidación de los pasivos es el 30 de abril, ampliando el período original de la consolidación que era diciembre de 1983”, coincide el último reporte de la consultora.

Cuando Kicillof fue consultado al respecto el viernes, el funcionario explicó-sin dar muchos detalles- que “surgen de la aplicación de los contratos que estaban firmados con los países, que fueron convalidados por el Parlamento argentino”.

“La conciliación consiste en aplicar el contrato firmado y actualizar la deuda en base a los intereses”, amplió, sin despejar los nuberrones. “Si no se paga, incluye una tasa de interés con punitorios”, cerró.

“No se conocen los detalles del cálculo sobre la deuda, y los intereses, más los punitorios reconocidos”, reza la nota presentada por el investigador de la deuda externa argentina Alejandro Olmos Gaona, que respaldó el senador de Unen Pino Solanas en un pedido de comunicación a la Cámara Alta.

Pero estas dudas no fueron despejadas por Kicillof, porque sólo dio total acordado y los montos de los pagos sucesivos, pero no puntualizó qué parte de los U$S9700 corresponde a intereses devengados, qué parte a los punitorios ni qué proporción representa el capital.

Para Lozano, “lo que está implícito es haber validado deuda ilegal que equivale al 42% del total. Es deuda que proviene de la dictadura que no tiene documentación respaldatoria”. De lo contrario, el gobierno debería pagar sólo U$S4000 ó U$S5000 millones.

El economista recordó que hasta el Banco Central reconoció en 1984 que parte de esa deuda era fraudulenta, por ejemplo en el caso de Cogasco, una empresa que contrajo deuda por U$S1.000 millones pero de los que sólo se terminaron desembolsando U$S200 millones.

Sin Fondo

“Está claro que ahí hubo un conjunto de penalidades que hicieron que Argentina termine pagando esa deuda carísimo. Pagaron más tasa de la necesaria por estar fuera del Fondo y aceptaron deuda ilegal”, se indignó el diputado.

Es que el gobierno se obstinó en rechazar la presencia del FMI en el acuerdo, porque de lo contrario habría puesto condiciones sobre la política económica y tendría que auditar los números flojos del Indec. No obstante, esto encareció el pago y los plazos, que habrían podido financiarlos por hasta diez o hasta 20 años y así aliviaría los compromisos anuales de acá al 2019.

En ese sentido, el gobierno de Cristina sólo va a pagar poco más de U$S1.100 millones entre este año y el que viene. El 88% de la deuda restante deberá ser abonada por su sucesor.

En el 2001, la deuda en default con el Club de París era de U$S1900 millones. Es decir que desde ese entonces se multiplicó por cinco por la acumulación de intereses.

Por otro lado, si se toman otros U$S2000 millones que se debían por créditos bilaterales, entonces la deuda total “sólo” se multiplica por algo más que dos.

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